E l romántico y poético reloj Marguerite se presenta en cuatro versiones, en las cuales dos gráciles mariposas revolotean alrededor de una margarita cuyos pétalos lacados en blanco se superponen igual que lo harían en una flor de verdad. Christophe Claret invita a dos mariposas en Super-LumiNova azul, naranja o roja, según la versión, a acompañar alegremente al paso del tiempo. La más oscura, que representa a la mujer, se encuentra situada sobre un pétalo de margarita que gira cada hora. Y la más clara, el hombre, indica los minutos. Situada sobre la punta de un tallo fijado al precioso pistilo de rubíes o zafiros azules, aletea literalmente alrededor de la esfera de nácar blanco.
El reloj Marguerite va equipado con un movimiento de cuerda automática de la manufactura cuyo barrilete doble garantiza una reserva de marcha de 72 horas.
Además de los números árabes en las 3, las 6 y las 9 h, la esfera cuenta con una segunda indicación, más personal, con un mensaje esperanzador. Al presionar una vez el pulsador en las 2 h, los números desaparecen para mostrar la frase: «Il m'aime passionnément» (me quiere apasionadamente). Al desarrollar esta juego de ilusión óptica, Christophe Claret obtuvo la inspiración del famoso truco de magia en que una carta desaparece y aparece otra en su lugar, truco que nunca antes había sido incorporado en un reloj. El cambio entre ambas esferas se logra mediante la superposición de dos discos: el disco superior de zafiro transparente metalizado con mosaico de cuadrados transparentes gira sobre el disco inferior fijo de nácar revestido con otro mosaico barnizado en azul o negro y tampografiado con el texto y los números. Al soltar el pulsador, vuelve a aparecer al instante la visualización de la hora.
Christophe Claret combina el atrevimiento de este mecanismo con un diseño de la caja igual de audaz. Dos tipos de engaste de nueva invención acentúan con delicadeza la silueta de 42,50 mm de oro blanco o rosa. El engaste en disposición de copos que adorna ambas versiones del reloj Marguerite es una elegante interpretación de la técnica del engaste nieve. Un centenar de diamantes de diversos tamaños parecen salpicar aleatoriamente el bisel y las asas, como si se tratase de delicados copos. El engaste en disposición de champán en las otras dos versiones también cuenta con un centenar de diamantes de distintos tamaños. Concentrados en la parte inferior de la caja y engastados libremente aquí y allá en la parte superior del bisel y en el asa en las 12 h, los diamantes parecen burbujas.
Puesto que Christophe Claret destaca en el arte de la mecánica, el reloj Marguerite va equipado con un movimiento de cuerda automática de la manufactura cuyo barrilete doble garantiza una impresionante reserva de marcha de 72 horas. El fondo de caja de zafiro ofrece la oportunidad de admirar la masa oscilante del movimiento, esculpida como una margarita y con ocho rubíes engastados. A voluntad, el propietario puede darse el gusto de jugar al juego del «Me quiere... no me quiere», la versión inglesa simplificada de la acción de ir arrancando los pétalos de una margarita, distracción típicamente femenina inventada en el siglo XVIII. Para jugar, el reloj debe dejarse en posición horizontal y acompañarse de uno o dos movimientos ondulantes. La masa oscilante gira durante unos segundos antes de quedarse inmóvil. El rubí más cercano al corazón lacado en rojo brinda la respuesta: el «sí» o «no» del centro.
En el centro de la masa oscilante, un elemento en forma de flor diamantado y con satinado circular sirve para ocultar el mecanismo de rodamiento de bolas. Este motivo se repite en la corona de adorno con motivo acanalado similar a un pétalo y en los tornillos en forma de flor que sujetan la correa.