E l reloj de referencia 7923, presentado a mediados de los años cincuenta y producido en cantidades muy pequeñas, es el único modelo de submarinismo de la marca con movimiento de cuerda manual. Sus agujas bastón lo diferencian igualmente del resto de los relojes de submarinismo Tudor. Esta singular referencia, muy codiciada por los coleccionistas en la actualidad, constituyó un excelente punto de partida para la creación de un modelo excepcional destinado a la iniciativa única «Only Watch 2015». Desde 2010, año en el que se presentó el modelo Heritage Chrono, Tudor ha reinterpretado algunos de los modelos más importantes de su historia. Lejos de tratarse de una mera reedición, los relojes de la gama Heritage son el resultado de un auténtico encuentro temporal y estilístico entre el pasado, el presente y el futuro. Los códigos estéticos que dieron fama a los modelos históricos de la marca se mantienen y se realzan con toques modernos para proclamar su carácter emblemático de forma renovada. Este enfoque se ha convertido en uno de los distintivos de Tudor, razón por la cual el modelo Heritage Black Bay fue galardonado en la categoría «Revival» del Gran Premio de Relojería de Ginebra (GPHG) de 2012.
Para conservar el espíritu de Only Watch, solo se producirá un ejemplar de este nuevo modelo, algo insólito para Tudor, que por norma no produce ni ediciones limitadas ni piezas únicas.
El Tudor Heritage Black Bay One creado en exclusiva para «Only Watch 2015» es un reflejo de este enfoque. Toma el negro brillante de la esfera, típico de la marca de finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta, mientras que las inscripciones y las agujas doradas (que aquí se reproducen en tono oro amarillo) se basan en la propia referencia 7923. También se ha conservado el diseño de la esfera del reloj histórico, con sus dos líneas de texto a las 6 en punto, en las que figura en rojo la máxima profundidad de inmersión garantizada, junto con las palabras «shock resisting». El material luminiscente, que antes se pintaba directamente sobre la esfera, se superpone ahora con apliques dorados que garantizan una mejor definición. Finalmente, la esfera del Tudor Heritage Black Bay One es combada, un detalle sutil con el que se hace otro guiño al diseño del reloj de mediados del siglo XX.
El cristal de zafiro del Tudor Heritage Black Bay One también presenta una curva especialmente marcada, la más pronunciada de la gama Tudor Heritage hasta la fecha. Esa característica es típica de los cristales de plexiglás que se empleaban en el sector relojero en la década de 1950. El efecto visual de esta combinación de esfera y cristal resulta sorprendente y da una profundidad única al reloj. Esta se encuentra enmarcada por el bisel giratorio unidireccional del Tudor Heritage Black Bay One, inspirado directamente en el de la referencia 7923, que no presenta las divisiones de los minutos.
Frente al diámetro de la caja de la referencia 7923, de 37 mm, el Tudor Heritage Black Bay One mide 41 mm, lo que dota al reloj de una presencia más contemporánea en la muñeca. Sin embargo, sus líneas potentes, firmes y sumamente modernas emulan los famosos biselados acentuados sobre las asas, típicos de los relojes de submarinismo Tudor de la década de los cincuenta y muy apreciados por los amantes de la marca. La prominente corona se monta en un tubo de aluminio anodizado del mismo color que el bisel, lo que aporta un toque adicional de elegancia contemporánea.
El Black Bay One dispone de un sólido brazalete de acero inoxidable con sujeción de tipo tubo. Además, viene con dos correas adicionales y únicas: una de piel envejecida marrón oscuro y otra de tejido jacquard en gris azulado. Esta correa de tela, que tradicionalmente se fabricaba en una empresa artesanal centenaria de la región francesa de Saint-Étienne, cuna histórica del sector de la pasamanería, es un ejemplo más del valor añadido que Tudor aporta en sus creaciones.